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Llegamos a Cali de noche y un poco sugestionados porque nos habían dicho que la ciudad era peligrosa. Pero en seguida nos quedamos tranquilos. Como en los lugares anteriores, la gente nos guió, nos indicó cómo llegar al MIO (sistema de transporte público de Cali), nos ayudó con las mochilas…el ambiente parecía tranquilo y la gente muy educada, subiendo y bajando de los buses con serenidad, dándonos paso y haciéndonos lugar para que podamos entrar con las enormes mochilas (cosa que no sucedía en Perú y Ecuador, donde todos se desesperaban por bajar o subir y vimos a muchos pelear ferozmente por un asiento).

Nos dirigimos a la casa de Cris y Juan Pablo, que nos estaban esperando para cenar. Tal como describió Cris, después de unn rato juntos, ya parecía que nos conocíamos hacía mucho tiempo. Cris es una española que ahora vive en Cali con su novio, Juan Pablo, que sí es colombiano. Nos entendimos muy bien desde un principio porque son también dos aventureros y amantes de los viajes. No tardaron en llegar las anécdotas, los datos sobre lugares que debíamos conocer, las historias y las coincidencias.

Al día siguiente, Cris nos tenía preparado el tour por Cali. A la mañana, subimos al Cerro de las Tres Cruces, desde se puede observar toda la ciudad. En la cima nos tomamos un merecido jugo refrescante de zanahoria y mandarina y probamos el salpicón. Luego del descenso, fuimos a recorrer la ciudad, conocimos a los “Gatos del Río”, visitamos las iglesias y plazas principales y almorzamos la mejor papa rellena de Cali, según Cris y Juan. Y de verdad que era riquísima!!! Nos volvimos al departamento a descansar un poco antes de ir a conocer San Antonio. Cris hizo pochoclo y nos pusimos a ver una película, en plan bien dominguero! Y enseguida tuvimos que modificar lo planeado con respecto a la noche porque se largó un aguacero que parecía que se venía el cielo abajo!

Finalmente, el plan de ir a San Antonio lo cambiamos por cocinar unas pastas rellenas en casa de Cris y Juan, y las acompañamos con un riquísimo licor español que la familia de Cris le había enviado de regalo. Todos pusimos manos a la obra en la cocina y preparamos los riquísimos capeletinis o agnolotis. Nos divertimos muchísimo y nos sentimos muy halagados de que les hayan gustado tanto!